Absceso orbitario con sinusitis y afectación intracraneal como complicación de una infección odontogénica

Orbital abscess with sinusitis and intracranial involvement as odontogenic infection complication

GARCÍA GARCÍA UD, TEJERA SANTANA M, MEDINA RIVERO F, PÉREZ ÁLVAREZ J, JEREZ OLIVERA E, GARCÍA ABELLÁN V, OJEDA RODRÍGUEZ MÁ, MEDEL JIMENEZ R


RESUMEN

Caso clínico: Varón de 22 años derivado por ptosis y diplopía binocular con infección dentaria en tratamiento. Se diagnosticó de parálisis incompleta del III par craneal con exoftalmos. Mediante tomografía computerizada (TC) se observó una masa intraconal con sinusopatía asociada. Se inició tratamiento con antibioterapia intravenosa, con mala respuesta, evidenciándose en pocos días incremento de tamaño de la lesión orbitaria, ocupación esfenomaxilar y etmoidal y afectación intracraneal. Se realizó abordaje multidisciplinar, ajustándose el tratamiento antibiótico y realizando drenaje quirúrgico del absceso orbitario. El paciente presentó una evolución lenta, pero resolución favorable del cuadro.

Discusión. Debido a las potenciales complicaciones de los abscesos orbitarios, el diagnóstico precoz y la instauración rápida de tratamiento condicionan el pronóstico visual y vital. El abordaje multidisciplinar es imprescindible para la buena evolución del cuadro.

Palabras clave: Absceso orbitario, sinusitis, empiema, absceso cerebral.

 

SUMMARY

Case report: A 22-year-old male being treated for tooth infection, was derived because of ptosis and binocular diplopia. He was diagnosed with incomplete paralysis of the third cranial nerve with exophthalmos. Computed tomography (CT) scan revealed an intraconal mass and associated sinusopathy. A treatment with intravenous antibiotics was started the patient showing no improvement, even carrying an increase in orbital mass size in a few days, sphenomaxillary and ethmoid sinus occupation and intracranial involvement. Multidisciplinary approach was performed, adjusting antibiotic treatment and performing surgical drainage of the orbital abscess. The patient had a slow but favorable evolution.

Discussion: Due to the potential complications of orbital abscesses, an early diagnosis and treatment determine the visual prognosis. The multidisciplinary approach is essential for a favorable outcome.

Keywords: Orbital abscess, sinusitis, empyema, brain abscess.


INTRODUCCIÓN

Los abscesos orbitarios como resultado de la extensión de una infección dental son relativamente poco frecuentes, pero puede dar lugar a importantes complicaciones.

Los abscesos orbitarios se desarrollan entre el 70-80% de los casos como complicación de una infección en los senos paranasales, siendo el seno maxilar, el más frecuentemente implicado. Mientras el otro 30% es resultado de la extensión de una infección en otros tejidos adyacentes, como párpados, amígdalas, oído medio, o por diseminación linfática o vascular (1,2).

Las infecciones orbitarias se definen con mayor exactitud en relación con el septum orbitario, que es la extensión anterior del periostio de la órbita. La afectación aislada delante del septum es lo que se denomina celulitis preseptal. La afectación detrás del séptum orbitario o celulitis postseptal se puede dividir anatómicamente por la musculatura extraocular en intraconal o extraconal (2).

La extensión intracraneal de una infección sinuorbitaria es una complicación inusual pero potencialmente devastadora. El diagnóstico precoz y tratamiento agresivo juegan un papel importante en el pronóstico vital del paciente.

 

CASO CLÍNICO

Paciente varón de 22 años derivado urgente por presentar ptosis palpebral con proptosis del ojo izquierdo, refiriendo cinco días de evolución. Como antecedente personal de interés, estaba en tratamiento con bencilpenicilina procaína intramuscular por infección dentaria en curso desde hacía cinco días.

A la exploración física presentaba proptosis y ptosis palpebral de ojo izquierdo, cefalea y dolor retroocular. Ambos ojos presentaban agudeza visual de la unidad, y el ojo izquierdo, limitación de la supraversión, manifestando diplopía binocular. La presión intraocular fue de 16 mmHg en ojo izquierdo y el fondo de ojo fue normal. No presentaba afectación pupilar ni fiebre. Se diagnosticó de parálisis incompleta de III par craneal (PC) izquierdo con proptosis ipsilateral.

Se realiza tomografia computerizada (TC) de órbitas a su llegada, en el que se identifica una masa intraconal con sinusopatía asociada (fig. 1).


Fig. 1: Fotografía a las 24 horas del ingreso en la que se aprecia la ptosis palpebral del ojo izquierdo.

Se pidió un hemograma completo y hemocultivo. Se realizó interconsulta a los servicios hospitalarios de otorrinolaringología, cirugía maxilofacial, neurología y medicina interna. Se instauró antibioterapia intravenosa de amplio espectro, linezolid 600 mg/12 horas y meropenem 2 gr/8 h ambos intravenosos, y tratamiento corticoideo oral 1 mg/kg por orden de los otorrinolaringólogos.

En los cuatro días siguientes al ingreso se realiza TC senos observándose sinusitis purulenta izquierda máxilo-etmoidal, ortopantomografía sin signos de infección dentaria actual y resonancia magnética nuclear (RMN) de órbita y cráneo, en la que se evidencia incremento de tamaño de la lesión intraconal, ocupación máxilo-etmoidal y aparece afectación intracraneal: absceso cerebral en lóbulo temporal izquierdo junto con empiema en convexidad izquierda (figs. 2 y 3).


Fig. 2: TC de órbitas en el que se observa, masa intraconal en órbita izquierda (círculo blanco) con sinusopatía inflamatoria (flecha blanca).


Fig. 3: RMN de órbitas en el que se observa, hipercaptación en relación con empiema (flecha blanca). Abscesificación y crecimiento de la masa intraconal.

Debido a la evolución tórpida del cuadro se decidió tratamiento quirúrgico junto con el servicio de Otorrinolaringología en un solo tiempo para el drenaje de senos y absceso orbitario. Se realizó drenaje de senos mediante abordaje endonasal y orbitotomía superior medial subciliar dejando drenaje externo. A la espera de los resultados del hemocultivo y a criterio del Servicio de Neurocirugía, se optó por adoptar una actitud conservadora y por ajustar la antibioterapia a los gérmenes más frecuentes en estos cuadros (fig. 4).


Fig. 4: Absceso cerebral en lóbulo temporal izquierdo (flecha blanca).

A los cinco días de la cirugía se realizó TC de control, evidenciando diminución del 30% de la lesión orbitaria y persistencia de la afectación intracraneal y la ocupación de los senos.

Se evidenció crecimiento de Streptococcus anginosus grupo C en los hemocultivos. Sin embargo, la muestra intraoperatoria remitida para cultivo fue negativa. Por parte del Servicio de Neurocirugía, se siguió manteniendo una actitud conservadora y tratamiento antibioterápico ajustado al antibiograma –ceftriaxona intravenosa– durante diez semanas, y seguimiento mediante TC y Resonancia Magnética Nuclear (RMN).

A las diez semanas de tratamiento las colecciones mucopurulentas sinusales y orbitarias se habían resuelto, persistiendo mínima colección frontal izquierda. Oftalmológicamente no presentaba síntomas ni signos de parálisis del III PC y la AV era de la unidad en ambos ojos. Neurológicamente no presentó ninguna secuela.

 

DISCUSIÓN

Debido al desarrollo de la antibioterapia, los abscesos orbitarios son una complicación poco frecuente de las infecciones dentales, representando el 1,3% de los abscesos maxilofaciales (3,4). El diagnóstico y tratamiento tardío de un absceso orbitario puede ser potencialmente grave, complicándose con la extensión intracraneal de la infección (5) poniendo en riesgo la vida del paciente.

La clasificación de las infecciones orbitarias propuesta por Smith and Spencer (6) y posteriormente modificada por Chandler et al (7) incluía 5 grupos: grupo 1 celulitis preseptal, grupo 2 celulitis orbitaria, grupo 3 abscesos subperiósticos, grupo 4, abscesos orbitarios y un grupo 5 para trombosis de seno cavernoso.

Los signos principales que caracterizan a los abscesos orbitarios son la pérdida de agudeza visual (AV), proptosis, dolor, la limitación de la movilidad ocular externa, y puede haber aumento de la presión intraocular (PIO) (8,9). En nuestro caso no hubo pérdida de AV ni aumento de la PIO. La presencia de signos neurológicos nos orienta a una posible extensión intracraneal.

La extensión de una infección odontogénica a la órbita puede ocurrir a través de distintas vías. La ruta más común de propagación es a través del seno maxilar alcanzando la órbita por el canal infraorbitario o por un defecto en el suelo de la órbita (1,10). Otras vías menos comunes incluyen la extensión a través de la fosa pterigopalatina, la infección ascendente desde la fosa canina a la órbita (11), o la propagación retrógrada a través de la vena oftálmica (12).

La infección puede a su vez alcanzar la cavidad intracraneal de diferentes maneras, por contigüidad, a partir de una tromboflebitis séptica retrógrada, que es la causa más común (13), por extensión directa desde al sistema nervioso central (osteomielitis de la pared del seno, defectos óseos congénitos o adquiridos...) o por vía hematógena a través de fenómenos de embolismo si el foco de infección es distante (endocarditis...) (14).

Aunque la clínica del paciente nos orienta el diagnóstico, es necesaria la realización de pruebas de imagen complementarias para su confirmación y localización anatómica precisa, la tomografía computerizada es el gold estándar en el caso de sospecha de un absceso orbitario (5,15). La resonancia magnética es superior a la TC para el diagnóstico y seguimiento en caso de sospecha de afectación meníngea o cerebral (13,16,17).

La naturaleza polimicrobiana de la infección odontogénica está reflejada en muchos estudios (13,16) con mayor prevalencia de microorganismos anaerobios en algunas series (18). Al diagnóstico, se deben realizar hemocultivos y se debe instaurar tratamiento antibiótico intravenoso de amplio espectro, hasta poder limitarlo con el antibiograma.

El Streptococcus anginosus constituye un subgrupo dentro de la especie Streptococcus viridans. Forma parte de la flora habitual de la cavidad oral y del tracto digestivo, y tiene la capacidad de formar abscesos e infecciones sistémicas. Los miembros del grupo Streptococcus anginosus son bien conocidos como causantes de abscesos en el sistema nervioso central (cerebro, espacio epidural y subdural). Son varias las series que señalan al S. anginosus como microorganismo principal en abscesos intracraneales por diseminación hematógena desde un foco a distancia (oral, dantario, gastrointestinal...) (19,20).

En el caso de identificar o tener una alta sospecha de un absceso intraorbitario, el drenaje del mismo está indicado (21,22), para evitar la pérdida de visión, presente en un 3% de los casos según Patt and Manning (23). El drenaje debe ser realizado de inmediato en el caso de presentar afectación intracraneal.

La duración del tratamiento antibiótico puede alcanzar las 8 semanas, realizando pruebas de neuroimagen para monitorizar la evolución.

Las complicaciones graves asociadas a las infecciones orbitarias hacen imprescindible una actuación rápida y un abordaje multidisciplinar (16,22), prestando atención a la presencia de síntomas neurológicos y considerando el tratamiento quirúrgico en caso de pérdida de agudeza visual, y la no mejoría del cuadro con tratamiento antibiótico intravenoso en 24-48 horas.

 

BIBLIOGRAFÍA

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