La Sociedad Canaria de Oftalmología, el son cubano y la gaita gallega

JULIO MÉNDEZ GONZÁLEZ


La Sociedad Canaria de Oftalmología es una sociedad joven. Nació en 1972 en su domicilio universitario de La Laguna, en donde vive todavía. Hija del primer profesor de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la Universidad Lagunera el Dr. D Juan Murube y de los oftalmólogos que le acompañaron en su inicio, ha ido, desde entonces, desarrollando una personalidad propia, auspiciada por su lejanía peninsular y su carácter isleño.

El mar, que sirve de elemento forjador de la identidad isleña, por la dispersión geográfica que él mismo impone, y por su carácter de «autopista» para la comunicación entre islas, ha contribuido en el discurrir de nuestra Sociedad con dos hechos innegables. De un lado un reparto equitativo, que salta periódicamente de isla en isla, en la responsabilidad de la gestión y de la organización de los Congresos y reuniones científicas que ha ido celebrando a lo largo de su historia, y de otro, la promoción tanto de su belleza natural como de la forma de ser del isleño, acogedor, y de un cadencioso ritmo vital que imprime a todas sus actividades sociales o científicas.

El mar, protagonista mudo de innumerables viajes de ida y vuelta entre España y América, ha permitido el aporte cultural de los distintos pueblos que componen el mosaico español. Castellanos, andaluces y extremeños fundamentalmente en la primera etapa y canarios, asturianos y gallegos durante la gran emigración.

La relación entre Cuba y Canarias, iniciada ya cuando Colón se detuvo en La Gomera para avituallar sus carabelas, ha establecido una importantísima relación sociocultural entre ambas poblaciones, permitiendo que el son cubano se haya integrado en el acerbo musical isleño.

El Son tiene su probable origen en la región más oriental de Cuba, de fuerte influencia sociocultural canario/andaluza. La fecha de aparición exacta no es posible determinarla, pero, es innegable que en Cuba funcionó dentro de un amplio proceso de integración cultural.

La Gaita, de la que nadie sabe donde ni cuando nació, que ya aparecía en los medievales cancioneros galaico-portugueses y en el Códice de las Cantigas del Rey Sabio, es el elemento más significativo de la identidad musical de una raza suficientemente extendida e integrada por todo el mundo. Elemento identificador de un país de puertas abiertas, un lugar para el encuentro y el mestizaje cultural, y que, cuando suena y sus sonidos se traducen en melodías, hace que la imaginación se desborde y la naturaleza exprese su belleza.

La música popular, como forma de expresión del ser humano, es un elemento de unión y, en este caso, de expansión sociocultural de los pueblos.

La Sociedad Canaria de Oftalmología es lo que es, y como es, por ser canaria y oftalmológica, y por canaria es, en gran manera, parte de algunos ritmos cubanos, de los cuales el son y el punto son especialmente representativos.

Nuestra Sociedad, cuando esta revista salga a la luz en su habitual forma impresa y en la ya imprescindible imagen cibernética, estará, como todos nosotros inmersa en el año 2000, puente que nos ha de conducir hacia el siglo XXI y al próximo milenio, preparándonos para un futuro que deberemos de afrontar con optimismo.

La ciencia ha avanzado sustancialmente en el transcurso del siglo XX y durante este periodo la oftalmología ha pasado, de la introducción de la lámpara de hendidura en 1911 por Gullstrand a la introducción del láser Excimer en 1986 por Theo Seiler.

La globalización es una consecuencia de la tecnología. Las modernas tecnologías han difundido el conocimiento globalmente a través de redes de telecomunicaciones, convertidas en auténticas telarañas que soportan las nuevas fuerzas del progreso.

El reto en el siglo XXI será la adaptación de la tecnología a las exigencias sanitarias de la sociedad moderna. Nuestra Sociedad, para ello, deberá de actualizar los criterios básicos de su actividad, darle continuidad, modernización y expansión a nuestro proyecto para que el comienzo del próximo siglo y milenio sirva para que el espíritu de promoción de las relaciones humanas, de la amistad y de la convivencia que, unidos bajo la bandera de la ciencia, sean el norte que guíen nuestra actividad y se transformen en un referente entre oftalmología, tecnología y humanismo.

Nuevos cometidos que le permitan participar activamente en los foros de debate político, económico y social, habrán de ser investigados y desarrollados para que, sin desviar su actividad de la formación y estudio de la ciencia oftalmológica, permitan un espacio complementario e integrador de y para sus miembros entre sí en sus relaciones con la sociedad.

Cada reunión, cada Congreso, cada actividad de nuestra Sociedad, deberán de servir para que nuestro proyecto se expanda en círculos concéntricos en los que permanezcan atrapados, cada vez, más amigos.

Nos gustaría que cuando recuerden las actividades de nuestra Sociedad, si alguien lo hace algún día, lo hagan porque en torno a la ciencia, desde este maravilloso rincón de la Tierra, servimos para mantener vivo el espíritu humano y por querer hacer bueno lo que podría ser un eslogan publicitario abramos los ojos y miremos con el corazón.